Restricciones y subidas del gas natural

El precio del gas natural se ha disparado desde el pasado mes de febrero hasta casi duplicar su valor: de los 4,5 dólares por BTU hasta los 8,22 dólares, a la fecha en que se escribe este artículo. El envite económico entre la Unión Europea y Rusia ha hecho de esta materia prima una de las principales armas del conflicto. Y es que existe una relación de dependencia mutua entre los dos bandos. Por un lado, el gas natural constituye una de las principales exportaciones de Rusia y Europa es su mayor cliente. Por lo tanto, las finanzas rusas dependen de la compra de gas y otras materias primas por parte de la Unión Europea. Para hacernos una idea, el 78% de sus exportaciones de gas natural tienen como destino la Unión Europea.

Por otro lado, Europa depende energéticamente del gas ruso: consumimos 450 mil millones de metros cúbicos de gas y tan solo producimos 75 mil millones. La mitad de las importaciones de gas que se necesitan para cubrir las necesidades europeas provienen de Rusia.

En este contexto, las alarmas se dispararon cuando, en respuesta a las duras sanciones económicas impuestas por la Unión Europea ante la invasión de Ucrania, Rusia prohibió la compra de gas en otra moneda que no fuera el rublo ruso, revalorizando de este modo la moneda frente a la dura caída del euro durante este principio de año. Polonia y Bulgaria no han aceptado dicha condición y Rusia ha suspendido sus correspondientes exportaciones de gas. Como es bien sabido, la inseguridad e incertidumbre no son grandes aliados de los mercados, por lo que la situación ha afectado al precio del gas, disparándose hasta máximos no vistos desde el año 2008.

Además, ante tales restricciones, la Unión Europea busca alternativas a la importación del gas ruso en otros países. Esas alternativas, como es lógico, son más caras. No sólo porque la productividad de estos proveedores sea menor, razón por la cual se optaba por el suministro ruso, sino porque ante el shock de demanda que supone el traslado de los importadores de gas ruso hacia otros países hace subir los precios todavía más.

La reacción de algunos países, entre ellos España, ante las subidas del precio del gas ha sido la de limitar su precio, trasladando la carga de costes a las empresas dedicadas al sector. La medida parece ser popular y Bruselas ha propuesto generalizarla en toda Europa en caso de “emergencia”. La situación ha escalado hasta el punto de que el canciller alemán, Olaf Scholz, ha recomendado prepararse ante un posible corte del suministro de gas.

Por todo ello, las empresas dedicadas a este sector, fuertemente intervenido y con regulación cambiante, deben estar atentas y preparadas para cualquier eventualidad que pueda surgir. Es importante estar al corriente de las nuevas tendencias del mercado y ser capaz de reaccionar para conseguir posicionarse a nivel local e internacional.

Sed ut perspiciatis unde omnis iste natus error sit voluptatem accusantium doloremque laudantium, totam rem aperiam, eaque ipsa quae ab illo inventore veritatis et quasi architecto beatae vitae dicta sunt explicabo. consequuntur magni dolores eos qui ratione voluptatem sequi nesciunt. Neque porro quisquam est, qui dolorem ipsum quia dolor sit amet, consectetur, adipisci velit, sed quia non numquam eius modi tempora incidunt ut labore et dolore magnam aliquam vent enimtatem min. , quis nostrum exercitationem ullam corporis suscipit laboriosam, nisi ut aliquid ex ea commodi consequatur? Quis autem vel eum iure reprehenderit qui in ea voluptate velit esse quam nihil molestiae consequatur,vel illum qui dolorem eum fugiat quo voluptas nulla pariatur?