La importancia del cierre contable en el sector agrícola y vinícola

Llega el momento del año en el que, si no se ha hecho ya, Se debe revisar la contabilidad del ejercicio cerrado al 31 de diciembre, para ir calculando el impuesto de Sociedades que tendremos que presentar en el mes de julio, así como el depósito de Cuentas Anuales.
Los errores en estimaciones contables o de otra naturaleza, tienen impacto directo en el resultado contable, y en consecuencia afecta a la liquidación del impuesto de sociedades.
Tener la seguridad de que el cierre contable de la empresa es correcto, no sólo permite cumplir con las obligaciones mencionadas anteriormente, sino que además ofrece una información financiera fiable al Órgano de Administración y a la Dirección de la Sociedad, para que pueda tomar decisiones estratégicas y empresariales adecuadas.
En particular, en sectores como el agrícola o el vitivinícola, en los que es muy importante conocer de forma muy detallada todo el proceso de producción, factores como los ciclos de vida de distinta extensión, así como el estado de las materias primas, implican tener criterios y políticas contables específicos, y es fundamental llevar a cabo un seguimiento pormenorizado de todo lo que se hace en el ámbito financiero y fiscal.
Ejemplo de ello, es el sector vitivinícola, donde se dictó una orden por la que se aprobó la adaptación del Plan General de Contabilidad a las empresas de este sector. Esta orden del 11 de mayo de 2001, explica las principales características de la actividad de las empresas del sector vitivinícola, así como las modificaciones introducidas en esta adaptación y su justificación.
Realizar un análisis de las cuentas con una cierta periodicidad para tener reflejado de forma clara y veraz en qué se gasta cada euro, cuánto se genera por cada actividad y el resultado real de la actividad productiva, puede llegar a ser determinante para el resultado de la sociedad.