¿Cómo crear valor para el accionista?

Uno de los principales objetivos que debe plantearse cualquier empresa es la creación de valor, con la que se pretende ir más allá de la mera obtención de beneficios. Lo importante no es solo que los ingresos sean superiores a los gastos, sino que la entidad se diferencie en el mercado, de forma que le permita un crecimiento sostenible en el tiempo.

¿Cómo puede crecer una compañía? A través de la inversión en I+D+i o en tecnología, adaptarse a las exigencias del mercado, mantenerse actualizado sobre las novedades del sector, detectar y aprovechar nichos de mercado, prever y adelantarse a los competidores, garantizar la calidad del producto o servicio, o asegurar la fidelidad del cliente son distintas formas de mejorar la oferta de la empresa e ir diferenciándose respecto a los competidores.

Otra forma de creación de valor es a través de la rentabilidad que obtienen los accionistas e inversores, existiendo creación de valor si los accionistas obtienen una rentabilidad superior a lo invertido. En otras palabras, se crea valor cuando los rendimientos que se obtienen por el capital invertido superan el coste que ha supuesto la acción.

Para los accionistas resulta fundamental no solo haber recuperado el valor invertido, sino que los beneficios obtenidos superen sus expectativas. Con ello aumenta su confianza y satisfacción con la empresa.

Por tanto, los directivos de las empresas deben incluir entre sus objetivos la creación de valor para los accionistas, por lo que sus estrategias empresariales deben estar orientadas a alcanzar un crecimiento duradero y sostenible en el tiempo.

Con ello, la compañía va creciendo y consolidando su posicionamiento en el mercado. Ello no solo aumenta el valor de la acción, sino también proporciona beneficios al accionista. Esto a su vez genera confianza y satisfacción en el accionista, quien decide invertir más en la empresa, además de resultar atractivo para terceros inversores. Habrá más inversión y la empresa podrá seguir generando valor.