La finalidad de la Due Diligence

La decisión de una empresa de someter a su compañía a un proceso de Due Diligence puede deberse a diversos y variados fines. La realización de una auditoría legal otorga ventajas no solo a la propia entidad, sino también de cara a los stakeholders, ya que la Due Diligence resulta fundamental para cualquier inversión a gran escala, así como en cualquier proceso de reestructuración de la empresa, fusión o adquisición. En las siguientes líneas analizaremos las distintas finalidades por las que se realiza esta diligencia debida.

  • A nivel interno:

El sometimiento de la empresa a una Due Diligence no tiene por qué deberse siempre a la necesidad de realizarlo por el interés de un tercer inversor o comprador en la compañía. Desde la dirección de la propia entidad se puede determinar la conveniencia de analizar de manera pormenorizada los puntos fuertes y débiles de la misma.

Ello permite conocer en profundidad la propia empresa, ya que a través de la Due Diligence se obtiene una visión mucho más amplia, lo que ayuda a identificar las áreas de mejora y destacar su ventaja competitiva, implicando una mayor predicción sobre la evolución de la compañía y una mejor toma de decisiones.

Igualmente, a través de esta auditoría se comprueba la existencia o no de posibles vicios o defectos legales, lo cual permite subsanarlos de forma rápida ante la posibilidad de surgir en el futuro cualquier tipo de responsabilidad.

  • A nivel externo:

La Due Diligence aumenta el valor de la compañía, pues permite cuantificar de forma objetiva el valor del éxito actual. Con ello, el tercer inversor o comprador podrá hacer una mejor previsión sobre las oportunidades de negocio que le reportará la adquisición de la misma.

La objetivación de la empresa disminuye los riesgos a la hora de realizar una fusión o adquisición, ya que permite conocer los factores asociados a la misma. Ello aumenta la confianza del tercer inversor o comprador, ya que, aunque no pueda eliminar la incertidumbre, le permite tomar una decisión meditada y no precipitada en el tiempo, conociendo de forma previa el entramado de la empresa.

Así, al disminuir la percepción subjetiva del tercer inversor o comprador, éste podrá determinar la conveniencia o no de invertir o comprar una empresa basándose en datos concretos.

En definitiva, el sometimiento a una Due Diligence permite tanto a la propia compañía como a terceros adquirentes tomar decisiones de forma informada y objetiva.