Automoción y movilidad sostenible

En el sector de la automoción, la sostenibilidad y la innovación son elementos clave para la recuperación económica tras la crisis sufrida por el coronavirus. Existe una tendencia creciente dirigida a avanzar hacia una movilidad del futuro más sostenible, respetuosa con el medio ambiente y que aboga por impulsar el vehículo eléctrico.

Los objetivos perseguidos a medio y largo plazo son claros, la descarbonización del parque automovilístico, la reducción de emisiones de Co2, el desarrollo y la producción de vehículos eficientes en combustible y acelerar el mercado del vehículo eléctrico. Para ello, deviene fundamental la colaboración entre las administraciones, los fabricantes, empresas del sector y otras compañías tecnológicas y de telecomunicaciones.

En la actualidad, las infraestructuras de recarga de vehículos eléctricos tanto públicas como privadas son escasas y los incentivos para la transición de vehículos alternativos como híbridos eléctricos o híbridos enchufables no están suficientemente dotados. A ello se suma la burocracia administrativa, que tampoco favorece una transición ordenada e inclusiva hacia la movilidad sostenible.

En definitiva, son numerosos los desafíos a los que se enfrenta el sector automovilístico, pero al mismo tiempo, es una oportunidad de crecimiento incuestionable que se podrá alcanzar a través de la colaboración de todas las partes implicadas en el sector y proyectos disruptivos que avancen hacia una nueva movilidad más eficiente.

Las prioridades en Sostenibilidad después de la crisis de la Covid-19

La Responsabilidad Social Corporativa y Sostenibilidad ha adquirido en los últimos meses una demanda creciente en todos los entornos empresariales. Las variables sociales y ambientales han obtenido más peso, con su integración en los modelos de decisión, creación de valor y gestión del medio para adaptarse y pervivir al cambio. Hoy en día la sostenibilidad en el entorno empresarial se ha convertido en un factor esencial para la competitividad.

Podemos observar como han aumentado exponencialmente las iniciativas legislativas y voluntarias relacionadas con la RSC. Hoy en día es imprescindible que una empresa lleve una gestión proactiva de su impacto ESG (Environmental, social and corporate governance).

Por su parte, las empresas deben tener en cuenta que las tendencias del mercado son cada vez más rápidas y atajarlas a tiempo es la clave para poder obtener un buen grado de competitividad empresarial. Antes de la crisis de la Covid-19 era bastante poco frecuente que en el ámbito empresarial se debatiera sobre la importancia del cambio climático, ética empresarial y la sociedad. Esto es consecuencia directa de la forma en la que la pandemia ha afectado las mentalidades de los ciudadanos, los cuales ahora afrontan como temas de mayor importancia aquellas cuestiones vinculadas con el bienestar y la salud mental de los empleados. Como vemos, estos temas están dejando de lado aquellos como la cadena de suministro, el producto y los clientes.

Parece estar bastante claro la vertiente de las nuevas prioridades que van a dar paso en los próximos años siendo los temas climáticos, de salud y ambientales aquellos a priorizar por parte de las empresas para ostentar un nivel de competitividad actualizado.

Los objetivos de desarrollo sostenible: el nuevo desafío de las empresas

¿Qué son los ODS?

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible son los principios básicos que persiguen el fin de la pobreza, proteger el planeta, garantizando que todas las personas gocen de paz y prosperidad. Tienen su origen en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible, celebrada en Río de Janeiro en 2012.

En los últimos años, las empresas españolas le han otorgado a los ODS la importancia que merecen. Sin embargo, aún queda bastante trabajo por hacer puesto que actualmente existe una gran falta de objetivos concretos y cuantificables relacionados con estos objetivos.

Actualmente los objetivos más inmediatos para las empresas españolas son el ODS 13 (Acción por el clima), el ODS 8 (Trabajo decente y desarrollo económico), el ODS 5 (Igualdad de género), ODS 17 (Alianzas para lograr objetivos) y finalmente el ODS 4 (Educación de Calidad).

¿Qué beneficios otorga un buen seguimiento de los ODS a las empresas?

Estamos hablando de un camino a seguir por las empresas fundamental, puesto que gracias a los ODS se puede identificar y solucionar los riesgos derivados de la actividad, así como impulsar la innovación, reforzando de esta manera a los inversores, clientes empleados e incluso potenciales clientes y empleados.

Además de ello, los ODS ayudan a las entidades a obtener una muy buena perspectiva sobre las acciones de Sostenibilidad que llevan a cabo, de esta forma se puede evaluar los progresos realizados por la empresa y les permite amoldar a las necesidades de ésta, las estrategias corporativas a seguir basándose en parámetros tanto financieros como se ha venido haciendo siempre, como estos parámetros no financieros.