Las conclusiones del informe Due Diligence

El profesional encargado de llevar a cabo la due diligence, deberá plasmar en un informe final todo aquello que realmente haya comprobado a través del análisis de todos los documentos solicitados a la empresa auditada. De tal manera que, se trata de un paso previo a cualquier operación de adquisición, absorción o fusión de empresas que, de forma resumida pero extensa y yendo al detalle, se unan todos estos documentos a efectos de ofrecer una perspectiva global y conjunta de cómo funciona la empresa, en qué estado se encuentra y hacia donde se dirige.

En función de las distintas áreas de trabajo que se diseñen por el profesional al inicio del servicio, el informe de due diligence habrá de estructurarse de una manera u otra. En cada área de trabajo debe dejarse constancia de la información recibida y contrastada y de la opinión profesional que conlleva esa información. Por ello, conviene destacar la contingencia que exista, así como las consecuencias jurídicas y la cuantificación del riesgo que implica, así como las actuaciones necesarias para regularizar la situación en aras de una posible actuación inspectora futura.

Con todo ello, la due diligence debe ser un instrumento útil para la empresa solicitante, ya que supone una herramienta clave para contemplar la situación jurídica en que se encuentra. De ahí la importancia de la contratación de un profesional experto en la materia, que refleje de manera clara e inequívoca las contingencias existentes, así como las consecuencias jurídicas que de ellas se derivan que puedan afectar a la viabilidad de la empresa o bien al precio y a las garantías de la operación societaria.

Es necesario hacer hincapié en el hecho de que la realización de un informe de due diligence no viene determinado por imperativo legal, no obstante, siempre será positivo tener uno actualizado para poder disponer de él cuando sea necesario.

La finalidad de la Due Diligence

La decisión de una empresa de someter a su compañía a un proceso de Due Diligence puede deberse a diversos y variados fines. La realización de una auditoría legal otorga ventajas no solo a la propia entidad, sino también de cara a los stakeholders, ya que la Due Diligence resulta fundamental para cualquier inversión a gran escala, así como en cualquier proceso de reestructuración de la empresa, fusión o adquisición. En las siguientes líneas analizaremos las distintas finalidades por las que se realiza esta diligencia debida.

  • A nivel interno:

El sometimiento de la empresa a una Due Diligence no tiene por qué deberse siempre a la necesidad de realizarlo por el interés de un tercer inversor o comprador en la compañía. Desde la dirección de la propia entidad se puede determinar la conveniencia de analizar de manera pormenorizada los puntos fuertes y débiles de la misma.

Ello permite conocer en profundidad la propia empresa, ya que a través de la Due Diligence se obtiene una visión mucho más amplia, lo que ayuda a identificar las áreas de mejora y destacar su ventaja competitiva, implicando una mayor predicción sobre la evolución de la compañía y una mejor toma de decisiones.

Igualmente, a través de esta auditoría se comprueba la existencia o no de posibles vicios o defectos legales, lo cual permite subsanarlos de forma rápida ante la posibilidad de surgir en el futuro cualquier tipo de responsabilidad.

  • A nivel externo:

La Due Diligence aumenta el valor de la compañía, pues permite cuantificar de forma objetiva el valor del éxito actual. Con ello, el tercer inversor o comprador podrá hacer una mejor previsión sobre las oportunidades de negocio que le reportará la adquisición de la misma.

La objetivación de la empresa disminuye los riesgos a la hora de realizar una fusión o adquisición, ya que permite conocer los factores asociados a la misma. Ello aumenta la confianza del tercer inversor o comprador, ya que, aunque no pueda eliminar la incertidumbre, le permite tomar una decisión meditada y no precipitada en el tiempo, conociendo de forma previa el entramado de la empresa.

Así, al disminuir la percepción subjetiva del tercer inversor o comprador, éste podrá determinar la conveniencia o no de invertir o comprar una empresa basándose en datos concretos.

En definitiva, el sometimiento a una Due Diligence permite tanto a la propia compañía como a terceros adquirentes tomar decisiones de forma informada y objetiva.

El método a aplicar en toda Due Diligence

A la hora de realizar cualquier Due Diligence resulta fundamental tener una clara y definida metodología de trabajo mediante la que se garantice una revisión completa de la empresa de la forma más diligente posible. El encargado de la auditoría tratará de tener en cuenta todos los aspectos de la sociedad mercantil, analizando cualquier factor que pueda influir en ella.

El método habitual que se emplea en la elaboración de una Due Diligence es el siguiente:

  1. Cronograma y método de trabajo

El primer paso a seguir consiste en informar a la empresa sobre las distintas fases de las que constará el proceso, definiendo las funciones a realizar y estableciendo unos plazos de entrega. Asimismo, se designarán los locutores de cada una de las partes para el intercambio de información.

  1. Recopilación de información

Una vez definido el método a seguir, comienza el intercambio de la información. Se solicitará a la empresa una lista de documentos que reflejen la situación de la compañía. En este sentido, es muy recomendable contar con una checklist en la que ir reflejando los documentos intercambiados.

En ocasiones resulta complicada esta tarea al encontrarse las empresas con cierto escepticismo a proporcionar determinado tipo de información. Es por ello que, en el momento en que una compañía decida someterse a un procedimiento de diligencia debida, sea consciente de que deberá facilitar al personal encargado de la auditoría material sensible.

Una de las formas de salvaguardar la confidencialidad de la información de la empresa es a través de lo que se conoce como data room. Se trata de un lugar designado por la compañía en el que se pondrá a disposición al equipo encargado de realizar la Due Diligence toda la información, en el que únicamente pueden acceder personas autorizadas, durante un determinado periodo de tiempo y sin la posibilidad de obtener copias de los documentos.

  1. Intercambio de información con los responsables de área

Además de la información contenida en los soportes físicos de la empresa, para completar la Due Diligence será necesario mantener entrevistas personales con los responsables de cada uno de los Departamentos. Al conocer al detalle la empresa en la que se encuentran se podrá ampliar la información, dando lugar a una mayor precisión de la Due Diligence.

  1. Análisis y estudio de la documentación

Se trata del momento más importante, en el que se analiza en profundidad toda la información facilitada por la empresa, obteniendo así las principales conclusiones y dando lugar con ello a la Due Diligence.