Revisiones limitadas de estados financieros, ¿por qué hacerlas?

Las empresas disponen de la posibilidad de realizar revisiones limitadas de sus estados financieros con la finalidad de proporcionar seguridad moderada de los mismos.

Consiste en , aprovechar el conocimiento que se tiene del negocio del cliente, la industria a la que pertenece y las necesidades individuales que requiere, para averiguar si existen aspectos significativos a remarcar que afecten de manera sustancial a los estados financieros. Para ello, se emplean mecanismos de supervisión y otros procedimientos analíticos sustantivos además de, la formulación de preguntas a la dirección de la entidad. De esta manera, se consigue estudiar y revisar las áreas concretas en las que el auditor considera que puede existir riesgo en la información de los estados financieros en relación a la veracidad, a la presencia de errores o contradicciones materiales, entre otros.

Así, a la hora de realizar una revisión limitada, se podría dar respuesta a cuestiones como la valoración correcta de las existencias y otras cuentas contables de interés, estimación acertada de instrumentos financieros, si se está realizando un tratamiento  adecuado de las amortizaciones o si se está desarrollando un nivel óptimo de verificación interna de un departamento concreto.

En todo caso, esto no es una auditoría y presenta claras diferencias frente a ella, ya que las revisiones limitadas presentan un alcance mucho menor, dado que el propio auditor será el encargado de fijar la magnitud y naturaleza de los procedimientos de revisión que se aplican. Además, facilitan seguridad limitada y no se emite una opinión de auditoria al respecto.

Contabilidad de las subvenciones de capital concedidas por la Administración

Las subvenciones de capital son aquellas concedidas para el establecimiento de una estructura fija en la empresa. Estas subvenciones cuando no son reintegrables, es decir, no existe la obligación de devolución o cuya concesión no está sujeta al cumplimiento de una serie de condiciones, ayudan a financiar activos fijos de la empresa como equipos para procesos de información, elementos de transporte, construcciones o incluso, para invertir en empleo estable.

Con arreglo a la Norma de Valoración 18ª del Plan General de contabilidad de las PYME, para la valoración de las subvenciones no reintegrables de carácter monetario, se tomará de referencia el valor razonable del importe concedido en el momento del reconocimiento de la subvención. En el supuesto en el cual, la subvención fuese en especie, se atenderá en la valoración al valor razonable del bien recibido en el momento del reconocimiento de la misma.

En consecuencia, aquellas subvenciones no reintegrables, se contabilizarán con carácter general, como un ingreso imputado al patrimonio neto y se reconocerán en la cuenta de pérdidas y ganancias como ingresos de forma correlativa con los gastos derivados de la subvención. A estos efectos de imputación en la cuenta de pérdidas y ganancias, es preciso distinguir entre:

  1. a) Cuando se concedan para asegurar una rentabilidad mínima o compensar los déficits de explotación: se imputarán como ingresos del ejercicio en el que se concedan, salvo si se destinan a financiar déficit de explotación de ejercicios futuros, en cuyo caso se imputarán en dichos ejercicios.
  2. b) Cuando se concedan para financiar gastos específicos: se imputarán como ingresos en el mismo ejercicio en el que se devenguen los gastos que estén financiando.
  3. c) Cuando se concedan para adquirir activos o cancelar pasivos, se pueden distinguir los siguientes casos:

– Activos del inmovilizado intangible, material e inversiones inmobiliarias: se imputarán como ingresos del ejercicio en proporción a la dotación a la amortización efectuada en ese periodo para los citados elementos o, en su caso, cuando se produzca su enajenación, corrección valorativa por deterioro o baja en balance.

– Existencias que no se obtengan como consecuencia de un rappel comercial: se imputarán como ingresos del ejercicio en que se produzca su enajenación, corrección valorativa por deterioro o baja en balance.

– Activos financieros: se imputarán como ingresos del ejercicio en el que se produzca su enajenación, corrección valorativa por deterioro o baja en balance.

– Cancelación de deudas: se imputarán como ingresos del ejercicio en que se produzca dicha cancelación, salvo cuando se otorguen en relación con una financiación específica, en cuyo caso la imputación se realizará en función del elemento financiado.

Cómo contabilizar una subvención

Contabilizar una subvención consiste en, conforme a las normas de valoración internacionales (las NIIFS), realizar ciertos apuntes de manera que se refleje la imagen fiel de la empresa conforme a su estructura financiera, económica y patrimonial. Es decir, se basa en apuntar cada fase de la misma, la cual va de la concesión al pago. De esta manera, quedará reflejado en las cuentas anuales de la empresa todos aquellos aspectos afectados por ésta – especialmente los resultados y el patrimonio neto-. El primero de ellos, porque tiene que ver con el pago de impuestos, el segundo, porque es la información principal de los inversores.

Como norma general, las empresas pueden percibir una subvención para la financiación de la compra de un inmovilizado o bien para momentos de liquidez de manera puntual o alguna fase de su ciclo habitual de explotación. Ambas se contabilizan de distinta manera.

Cabe recalcar que, la subvención se contabiliza cuando se concede, con independencia del momento en el que se efectúe el pago. Es decir, el planteamiento funciona de la misma forma que una venta o compra, que con posterioridad son pagadas o cobradas y deben ser contabilizadas en ambos momentos, el del ingreso y el del cobro.

En nuestro país, el gobierno concede multitud de subvenciones a distintas empresas cada año. Entre las mismas, hay una al emprendimiento que es a fondo perdido, no obstante, debe cumplir con algunas limitaciones. Para ello, hay que estar un mínimo de plazo de dos años cotizando como autónomo y debe invertirse al menos 3.000 en activos fijos. Nos encontramos, realmente, ante una subvención de explotación, ya que es una ayuda para emprender.

Lo que necesitas saber sobre la Auditoría Operativa

La auditoría no es más que un examen o juicio crítico y sistemático realizado por un grupo de profesionales independientes del sistema auditado, a efectos de generar una opinión y generar valor a efectos del correcto funcionamiento de las empresas.

La parte más importante dentro del marco de la auditoría operativa es conocer los objetivos marcados por la dirección de la entidad para su sometimiento a examen su operativa donde se detectarán o preverán los puntos débiles que afectan a los objetivos de la empresa.

En muchas ocasiones, no se tiene un punto de vista crítico desde las fuentes internas de la organización, por lo que se hace imprescindible la intervención de la figura del auditor interno para poder mitigar los puntos débiles de la empresa, configurándose el control interno como uno de los puntos esenciales para la mejora continua de la organización en términos de efectividad y utilidad.

Una vez identificadas las deficiencias que pueden surgir del control interno, origina la necesidad de hacer hincapié en posibles reajustes de la actividad dentro de la planificación, control y contabilidad.

¿Cómo te puede ayudar un auditor?

  • Reformular los objetivos y estrategias de la actividad empresarial, sobre los tiempos de logro y sobre cómo van a determinarse los resultados.
  • Examen a detalle de las transacciones, a efecto de valorar calidad, periodo correcto y costo.
  • Los auditores ofrecerán recomendaciones, siempre y cuando se encuentren convencidos de todo lo que se requiere tras su examen.
  • Informe de resultados al órgano directivo
  • Evaluación de eficiencia y eficacia de las operaciones de la organización.

Por todo lo anterior, es importante que si tras detectar cualquier problema en el funcionamiento de la organización y hacer cambios drásticos, se recomienda previamente pasar por este tipo de auditoría para buscar siempre la mejor forma de mitigar problemas en detrimento de las soluciones más eficientes para la empresa.

La Auditoría Operativa en las Entidades Hoteleras como elemento de valor para la mejora de la gestión y los resultados

Sin duda, la pandemia originada por el Covid-19 ha azotado fuerte sobre la economía dentro del sector hotelero, lo que origina que ante la disminución de los ingresos y los malos resultados del ejercicio haga necesario evaluar la situación para poder reorientar objetivos y estrategias tendentes a reconducir el horizonte del negocio.

Por ello, la auditoría operativa que realizan profesionales conocedores del sector turismo y de forma totalmente independiente, se configura como una herramienta que puede aportar valor tendente a la mejora de la gestión y en consecuencia de los resultados económicos de la actividad.

Cabe señalar que la auditoria operativa es capaz de evaluar de forma objetiva e independiente el grado de eficiencia que se logra por los procesos de gestión, así como la aplicación de los recursos técnicos y humanos en las actividades de la entidad hotelera tendente a cumplir con los objetivos marcados por la dirección u órgano de gestión.

La auditoría operativa es una apuesta como medio para generar valor a los objetivos que se establecen por parte de los órganos directivos de la entidad hotelera, pues contar con un aliado que adecúe dichos objetivos para que respondan positivamente en términos de eficiencia a efectos de consecución de logros, metas y resultados.

Dicho aliado no es más que la figura de un auditor que pueda realizar conclusiones y propuestas de mejora que redundarán en el fortalecimiento de la actividad hotelera, así como el equilibrio de ingresos, calidad y oferta para los clientes.

En conclusión, la auditoría operativa se configura en las entidades hoteleras como un elemento imprescindible para poder generar valor añadido en el órgano directivo para poder facilitarle un análisis amplio de la situación de su negocio y poder ofrecer propuestas de mejora tendente a cumplir con los objetivos marcados.

Nueva Reforma del Plan General de Contabilidad. Principales Cambios a nivel contable

El 30 de enero de 2021 se ha publicado el nuevo Real Decreto 1/2021, de 12 de enero, que introduces cambios en las siguientes normativas de Contabilidad:

  • Real Decreto 1514/2007, de 16 de noviembre, por el que se aprueba el Plan General de Contabilidad,
  • Real Decreto 1515/2007, de 16 de noviembre, por el que se aprueba el Plan General de Contabilidad de Pequeñas y Medianas Empresas
  • Real Decreto 1159/2010, de 17 de septiembre, por el que se aprueban las Normas para la Formulación de Cuentas Anuales Consolidadas y se modifica el Plan General de Contabilidad aprobado por Real Decreto 1514/2007, de 16 de noviembre y el Plan General de Contabilidad de Pequeñas y Medianas Empresas aprobado por Real Decreto 1515/2007, de 16 de noviembre
  • Real Decreto 1491/2011, de 24 de octubre, por el que se aprueban las normas de adaptación del Plan General de Contabilidad a las entidades sin fines lucrativos.

La aplicación de esta “reforma contable” va a afectar a los ejercicios iniciados a partir de 1 de enero de 2021 y tiene como finalidad lograr la homogeneización de la normativa contable en España con las normas internacionales a fin de facilitar la comparación de la información financiera entre empresas, a partir de la aplicación de los mismos criterios y principios contables.

Además, permite incorporar las novedades de las siguientes normas internacionales:

  • NIIF-UE 9: gestión de instrumentos financieros
  • NIIF-UE 15: reconocimiento de ingresos por entrega de bienes y prestación de servicios

Esta estrategia de convergencia del Derecho contable español con las normas internacionales de contabilidad adoptadas por la Unión Europea (NIIF-UE), ya se inició con la Ley 16/2007, de 4 de julio, de reforma y adaptación de la legislación mercantil en materia contable para su armonización internacional con base en la normativa de la Unión Europea.

Tal como se define el nuevo Real Decreto 1/2021 en su apartado de Disposiciones Generales, la finalidad del cambio legislativo de 2007 fue que las sociedades integrantes de los grupos cotizados, obligados a seguir en sus cuentas consolidadas las citadas NIIF-UE pudieran formular las cuentas anuales individuales con un marco de información financiera adaptado a los principios y criterios contables internacionales, y al mismo tiempo lograr que todas las empresas españolas, tuvieran o no sus valores admitidos a cotización, transitasen hacia la aplicación de una normativa contable inspirada en los principios y criterios aprobados por la Unión Europea para los grupos cotizados.

En definitiva, el objetivo que se pretende es continuar con la estrategia de lograr la adecuada homogeneización de la normativa contable española con las normas internacionales, haciendo más comparable la información financiera e incorporar las mejoras introducidas tanto por la NIIF-UE 15 para contabilizar los ingresos por la entrega de bienes y la prestación de servicios, como por la NIIF-UE 9 para mejorar la imagen fiel sobre la gestión de los instrumentos financieros.

Principales cambios en el Plan General de Contabilidad, Real Decreto 1514/2007

Estas modificaciones se recogen en el artículo primero del Real Decreto 1/2021, con el objetivo de introducir los cambios necesarios para adaptar la norma de registro y valoración 9.ª «Instrumentos financieros» y la norma de registro y valoración 14.ª «Ingresos por ventas y prestación de servicios» a la NIIF-UE 9 y a la NIIF-UE 15, respectivamente.

Estas modificaciones afectan a las cinco partes del Plan General Contable, y se resumen en:

A.- Se modifica la definición de valor razonable.

B.- Se simplifica la clasificación de activos financieros.

C.- Valor razonable de las existencias

D- Se clarifican los criterios para determinar el reconocimiento de ingresos

A.- Modificación de la definición de valor razonable

El valor razonable es una metodología de valoración que determina el valor de los activos o pasivos según el valor que tienen en el mercado. La dificultad de estimar el valor razonable, tiene un alto grado de subjetividad, cuando los mercados de referencia son ineficientes, existe especulación o las empresas no pueden obtener información fiable.

Con la nueva definición de valor razonable, si bien no puede eliminar las dificultades mencionadas anteriormente, sí que define determinados aspectos que ayudarán a aclarar dudas de aplicación de esta metodología.

  • En primer lugar, introduce en la definición el concepto de “fecha de valoración”, y establece que el valor razonable se estima para una determinada fecha y, puesto que las condiciones de mercado pueden variar con el tiempo, ese valor puede ser inadecuado para otra fecha.
  • Además, para determinar el valor razonable, se debe tener en cuenta determinadas condiciones específicas del activo o pasivo como el estado de conservación, la ubicación, las restricciones, si las hubiere, sobre la venta o el uso del activo.
  • Se asumen 3 hipótesis en la transacción para vender el activo o transferir el pasivo: independencia mutual, mercado con el mayor volumen y nivel de actividad, o ausencia de un mercado principal, el que maximiza el importe que se recibiría por la venta del activo o minimiza la cantidad que se pagaría por la transferencia del pasivo, después de tener en cuenta los costes de transacción y los gastos de transporte.
  • Se especifica que los costes de transporte no forman parte de los costes de transacción.
  • Las técnicas de valoración utilizadas deben ser consistentes con las metodologías aceptadas y utilizadas por el mercado para la fijación de precios
  • Se una jerarquía de valor razonable que permite clasificar las estimaciones en tres niveles.

B.- Simplificación de la clasificación y valoración de activos financieros.

Hasta ahora la clasificación de los activos financieros en la norma 9ª de Registro y Valoración eran las siguientes:

  1. Préstamos y partidas a cobrar.
  2. Inversiones mantenidas hasta el vencimiento.
  3. Activos financieros mantenidos para negociar.
  4. Otros activos financieros a valor razonable con cambios en la cuenta de pérdidas y ganancias.
  5. Inversiones en el patrimonio de empresas del grupo, multigrupo y asociadas.
  6. Activos financieros disponibles para la venta.

Con el RD 01/2021, se deberán agrupar en nuevas categorías:

  1. Activos financieros a valor razonable con cambios en la cuenta de pérdidas y ganancias.
  2. Activos financieros a coste amortizado.
  3. Activos financieros a valor razonable con cambios en el patrimonio neto.
  4. Activos financieros a coste.

Como consecuencia de estos cambios:

  • Se modifica el balance, la cuenta de pérdidas y ganancias, el estado de cambios en el patrimonio neto y la memoria en lo relacionado con la clasificación y valoración de los activos financieros.
  • Se producen cambios en el cuadro de cuentas, así como las definiciones de los subgrupos afectados

En relación con los instrumentos financieros híbridos, se elimina el requerimiento de identificar y separar los derivados implícitos en un contrato principal que sea un activo financiero.

A partir de ahora se valorarán a coste amortizado si sus características económicas son las de un préstamo ordinario o común, o a valor razonable en caso contrario, salvo que dicho valor no pueda estimarse de manera fiable, en cuyo caso se incluirán en la cartera valorada al coste.

En el Anexo I, se incluye un cuadro resumen con las nuevas categorías de valoración de los activos financieros.

C.- Valor razonable de las Existencias.

Asimismo, en línea con la NIC-UE 2 Existencias, se introduce el criterio del valor razonable menos los costes de venta en la norma de registro y valoración 10ª. «Existencias», como excepción a la regla general de valoración, para los intermediarios que comercializan materias primas cotizadas.

A estos efectos se entenderá que se comercializan materias primas cotizadas cuando estos activos se adquieren con el propósito de venderlos en un futuro próximo y generar ganancias por la intermediación o por las fluctuaciones de precio, es decir, cuando se tienen existencias de «commodities» destinadas a una actividad de «trading».

D- Se clarifican los criterios para determinar el reconocimiento de ingresos

La decisión adoptada en este punto ha sido asumir la metodología elaborada a nivel internacional e introducirla en la norma de registro y valoración 14ª. «Ingresos por ventas y prestación de servicios» del Plan General de Contabilidad.

La modificación consiste en incorporar en el Plan General de Contabilidad el principio básico consistente en reconocer los ingresos cuando se produzca la transferencia del control de los bienes o servicios comprometidos con el cliente y por el importe que se espera recibir de este último, a partir de un proceso secuencial de etapas, para su posterior desarrollo en una resolución del ICAC.

No obstante, se ha optado por introducir en el Plan General de Contabilidad la totalidad de los requerimientos sobre información a incluir en la memoria, que a diferencia de los criterios de registro y valoración sí que constituye un cambio relevante en materia de reconocimiento de ingresos en comparación con la información que se venía solicitando hasta la fecha.

Cambios en el Plan General de Contabilidad de Pequeñas y Medianas Empresas

La decisión adoptada ha sido no modificar los criterios de reconocimiento y valoración en materia de instrumentos financieros y reconocimiento de ingresos del Plan General de Contabilidad de Pequeñas y Medianas Empresas y mantener así la política de simplificar las obligaciones contables de las empresas de menor tamaño

Lo que sí introduce es una mejora técnica relacionada con la regulación sobre el valor razonable, el criterio para contabilizar la aplicación del resultado en el socio, con el adecuado criterio de presentación de las emisiones de capital y la norma de elaboración de la memoria.

Cambios en Normas para la Formulación de Cuentas Anuales Consolidadas y las normas de adaptación del Plan General de Contabilidad a las entidades sin fines lucrativos

Las modificaciones van en línea con las modificaciones incluidas en las cuentas individuales; básicamente, para revisar los modelos de cuentas anuales en lo relativo a instrumentos financieros y reconocimiento de ingresos.

ANEXO I – CATEGORÍAS DE ACTIVOS FINANCIEROS

El reto de auditar las cuentas anuales de 2020

Acabamos de dejar atrás el año 2020, marcado por la pandemia de la Covid – 19, que más allá de la crisis sanitaria ha supuesto el inicio de otra crisis financiera y económica, con consecuencias devastadoras para el tejido empresarial y productivo de nuestro país. Iniciamos el 2021 con nuevas esperanzas puestas en las vacunas anunciadas, pero la recuperación económica no se espera a corto plazo.

Bajo este contexto económico, los auditores tendremos que analizar y dar una opinión sobre la integridad y fiabilidad de la información financiera del cierre del ejercicio 2020 de nuestros clientes; y tendremos que prestar atención a los nuevos riesgos que nos vamos a encontrar respecto a otros ejercicios, puesto que la pandemia, en mayor o menor medida, habrá tenido impacto en cuestiones como la liquidez, financiación, operativa y organización de las entidades.

La auditoría de las cuentas anuales del ejercicio 2020 supondrá un reto en sí mismo para el auditor, fundamentalmente por tres aspectos que tendremos que tener muy presentes: el principio de empresa en funcionamiento, impactos en la contabilidad y la evaluación del control interno.

Uno de los principios básicos del Plan General Contable (PGC) es el principio de empresa en funcionamiento. Este principio se basa en que la gestión de la empresa continuará a lo largo de un periodo de tiempo indefinido, o más o menos largo, con un mínimo de 12 meses, lo que se conoce también como  negocio en marcha (“going concern”).

El cese temporal de la actividad de muchas empresas y la paralización de muchos negocios, en un escenario caracterizado por importante sequía de liquidez, obliga tanto a la dirección de las compañías como a los propios auditores a valorar la continuidad de capacidad de gestión de las mismas. Cuántas empresas van a ser capaces de sobrevivir y asegurar su viabilidad en el largo plazo, dependerá del sector al que pertenezcan y de su solidez financiera previa a la pandemia.

Aunque se puede considerar que la crisis sanitaria comenzó en nuestro país el primer trimestre de 2020, las cuentas anuales de 2019 ya se han visto afectadas en este sentido y muchas han tenido que incluir una estimación de los efectos que la pandemia ha podido provocar en la información financiera y la actividad de la empresa, en cumplimiento de lo dispuesto en la Norma de Registro y Valoración 23 del PGC sobre hechos posteriores al cierre. Casi un año después, la pandemia e incertidumbre siguen siendo una constante, por lo que para la formulación de cuentas anuales de 2020, seguirá estando muy presente la valoración del principio de empresa en funcionamiento.

El segundo aspecto que tendremos que tener muy presente en la auditoría del ejercicio 2020 es el impacto, también generalizado para muchas empresas, en relación a efectos puramente contables como la valoración de existencias, provisión de insolvencias, subvenciones recibidas, nuevas condiciones de financiación o renegociaciones de contratos de alquiler, entre otros.

La impactante imagen de negocios con sus puertas cerradas debido a la suspensión de toda actividad comercial durante varias semanas, excepto para las denominadas actividades esenciales, nos lleva a la conclusión de que la rotación de las existencias de los almacenes ha sido mínima y muy lenta en estas empresas. Ante esta circunstancia, muchos productos tendrán que ser deteriorados, tal como se define en la norma de valoración 10 de existencias del PGC, “cuando el valor neto realizable de las existencias sea inferior a su precio de adquisición o a su coste de producción, se efectuarán las oportunas correcciones valorativas reconociéndolas como un gasto en la cuenta de pérdidas y ganancias”. Además, las existencias que por su naturaleza sean productos más perecederos, deberán darse de baja del balance de la sociedad y registrar la pérdida definitiva.

Otro efecto negativo para las cuentas de resultados de las compañías será el deterioro de los créditos con terceros, y en consecuencia se incrementará el reconocimiento contable del gasto en concepto de provisión de insolvencias con clientes. Con la economía prácticamente cerrada, los niveles de producción y venta han caído a niveles casi de inactividad, provocando en las compañías una falta de liquidez que era imprevisible, a pesar de las medidas implantadas por las Administraciones Públicas para inyectar liquidez en el mercado, como facilitar financiación con los préstamos ICO, la capacidad de pago a proveedores de muchas empresas se ha visto mermada.

Por último, y no menos importante, esta pandemia ha tenido un gran impacto en las organizaciones de las compañías y por ende en su control interno. Si como auditores planteamos la estrategia de auditoría sin realizar una adecuada evaluación del control interno, y nos centramos únicamente en aspectos contables, la probabilidad de no identificar posibles riesgos de fraude o errores materiales en los estados financieros será elevada.

La Norma Internacional de Auditoria (NIA) – 315, define el control interno como: “el proceso diseñado, implementando y mantenido por los responsables del gobierno de la entidad, la dirección y otro personal, con la finalidad de proporcionar una seguridad razonable sobre la consecución de los objetivos de la entidad relativos a la fiabilidad de la información financiera, la eficacia y eficiencia de las operaciones, así como sobre el cumplimiento de las disposiciones legales y reglamentarias aplicables. El término “controles” se refiere a cualquier aspecto relativo a uno o más componentes del control interno.”

La concurrencia de dos hechos que han sido denominador común en el 2020, los ERTES y el teletrabajo, han podido debilitar el sistema de control interno de las empresas, al haber tenido que modificar procesos mantenidos en el tiempo y que daban una seguridad a las transacciones de la compañía.

Muchas empresas han tenido que acudir a la reducción de personal, con la fórmula de los ERTES, con el objetivo de reducir costes para poder afrontar la caída de las ventas y poder amortiguar el impacto en su cuenta de resultados. Con un menor número de recursos, la capacidad de las compañías para realizar los controles internos en toda la cadena de producción, suministro o prestación de servicios, e incluso en los departamentos administrativos y financieros, se ha visto reducida. Esta disminución del número de controles incrementa directamente cualquier tipo de riesgo empresarial, en especial aquéllos como consecuencia de la omisión de algún hecho o circunstancia relevante.

Otra realidad que han tenido que vivir las empresas, ha sido el teletrabajo, sin margen de tiempo para poder adaptarse a esta nueva realidad, se han tenido que adoptar y modificar procedimientos ya implantados, en muchos casos, incorporando las nuevas tecnologías, y dejando atrás tareas manuales y “en papel”, pero que funcionaban y daban una seguridad razonable al proceso. Esto a medio plazo será sin duda beneficioso para las entidades, pero quizás a corto plazo, la implantación de estos cambios en los procedimientos, sin haber sido evaluados previamente respecto a su eficiencia y eficacia de las operaciones, pueden poner de manifiesto nuevos riesgos de fraude o errores materiales en los estados financieros.

Si nos fijamos en los cinco componentes que forman el sistema de control interno: ambiente de control, evaluación de riesgos, actividades de control, información y comunicación, y supervisión o monitoreo; es fácil deducir que los cambios organizativos expuestos anteriormente relacionados con los ERTES y el teletrabajo, tienen una repercusión directa en los mismos.

La revisión del sistema de control interno, debe ser una prioridad en las auditorías del ejercicio 2020, aunque sea una auditoría recurrente y ya conozcamos a nuestro cliente. No podemos fiarnos de lo histórico y la nueva realidad nos obliga como auditores a valorar de nuevo el entorno de control interno, revisando los procesos diseñados e implementados por los responsables de gobierno de la entidad, con la finalidad de proporcionar una seguridad razonable sobre la fiabilidad de la información financiera. De igual forma deberemos comunicar adecuadamente, a los responsables del gobierno y a la dirección, las deficiencias en el control interno que hayamos identificado durante la realización de la auditoría de los estados financieros, según se define en la Norma Internacional de Auditoria (NIA) – 265.

En resumen, auditar las cuentas anuales de 2020 afectará a todas las fases de la auditoria, desde la planificación, replanteando los riesgos de las compañías, hasta la elaboración del propio informe, siendo necesario en muchos casos aumentar el número de horas del trabajo, y requerirá más que nunca de una mayor implicación y colaboración con los órganos de gobierno de  la empresa auditada, así como de la aplicación del juicio profesional del auditor para la valoración de los riesgos.

Desde Legalnet creemos que el servicio de auditoría va más allá de la revisión de los estados financieros, ayudando a minimizar los riesgos y maximizando la fiabilidad del negocio de nuestros clientes.

Resolvemos tus dudas acerca de la Auditoría de Cuentas

Cuando se habla de las auditorías, es normal que aparezcan ciertas dudas, por ello, a continuación, vamos a resolver las preguntas más frecuentes acerca de la auditoría:

¿QUÉ ES UNA AUDITORÍA?

La auditoría consiste en una revisión de las cuentas anuales y estados financieros, por parte de un experto, cuyo objetivo es emitir un informe que garantice la fiabilidad de los documentos que ha revisado, para así poder acreditar ante terceros la veracidad y fiabilidad del contenido de los mismos.

Realmente la auditoría no tiene por finalidad la detección de fraudes societarios, su objetivo es reflejar la imagen fiel de la sociedad, siguiendo la normativa del Plan General Contable.

¿QUIÉN REALIZA LA AUDITORÍA?

El informe de auditoría se debe firmar por un experto independiente, que debe estar inscrito tanto en el Registro Oficial de Auditores de Cuentas, como en el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas.

Para acceder al Registro oficial de Auditores de Cuentas se deben superar unas pruebas teóricas y prácticas sobre contabilidad, economía y determinadas ramas del derecho, además de acreditar que se posee experiencia profesional de, al menos tres años, en un despacho de auditoría.

¿QUÉ TIPOS DE AUDITORÍA HAY?

La auditoría más común es la auditoría de cuentas anuales, que será obligatoria para aquellas sociedades que superen durante dos ejercicios consecutivos, al menos dos de las siguientes circunstancias:

  • Cifra de activo superior a 2.850.000 euros.
  • Cifra de negocios superior a 5.700.000 euros.
  • Número medio de trabajadores durante el ejercicio superior a 50.

Sin embargo, la auditoria de las cuentas anuales también puede realizarse de forma voluntaria, en aquellos casos en los que las empresas quieran hacerlo, en búsqueda de una total transparencia de cara a terceros, ya sean nuevos inversores, socios o incluso entidades bancarias.

Además, hay otro tipo de sociedades que tienen la obligación de auditar sus cuentas, como sucede con aquellas que emitan valores admitidos a negociación en mercados secundarios de valores, si la entidad se dedica a seguros privados o fondos de pensiones, incluso se puede incluir la obligación de auditar la sociedad en los estatutos de la misma.

¿CÓMO SE REALIZA LA AUDITORIA?

En primer lugar, se realiza la planificación, en la que se establecerá la estrategia que tendrá el proceso de auditoría. El objetivo de esta primera fase será lograr la mayor eficiencia posible.

En segundo lugar, se realiza la ejecución, que es la fase en la que el auditor realiza la auditoría siguiendo la planificación establecida en la primera fase. Además de la información inicialmente proporcionada por la sociedad, los auditores también pueden solicitar más información que consideren relevante.

Por último, se emite el informe con la valoración del auditor y el análisis de las cuentas anuales.

El auditor para lograr su objetivo, exigirá a la empresa y al personal de la misma que colabore activamente.

¿POR QUÉ SOLICITAR LA AUDITORÍA?

En cuanto a las ventajas de realizar una auditoría se destacan las siguientes:

  • La opinión de un experto independiente puede ayudar a conocer mejor el rendimiento y funcionamiento de la sociedad.
  • Con el informe de auditoría es más sencillo el proceso de toma de decisiones en la empresa, ya que se dispone de más información.
  • Las entidades financieras las suelen tener en cuenta a la hora de conceder préstamos o financiar determinados proyectos.
  • Ofrece más confianza en sus relaciones con clientes y empresas.
  • Disminuye significativamente el riesgo de sufrir problemas en el futuro por una mala contabilidad societaria.

 

Servicio de auditoría en cumplimiento normativo para tu empresa

El sector legal está en constante cambio apareciendo nuevas figuras jurídicas con cierta asiduidad, generando la necesidad de que nuestra empresa tenga que estar a la vanguardia normativa ante una legislación cambiante y tener un buen servicio de “compliance”

En primer lugar, el cumplimiento normativo hace referencia al establecimiento de mecanismos internos dirigidos a la prevención, gestión control y reacción de una empresa, permitiendo adaptar las organizaciones a las obligaciones legales existentes a través de un proceso eficiente y un coste adecuado.

Pero, para que surta efecto lo anteriormente expuesto, resulta necesario contar con un sistema que se adapta a una serie de extremos tales como:

  • Adaptación Efectiva, en tanto en cuanto es necesario que la auditoria se adecue a la empresa en concreto, atendiendo a su tamaño, al sector y, cuantas otras circunstancias concurran en la misma.
  • Eficiencia, lo cual permite reducir los costes y, priorizar las actividades más significativas del sector al que se dedica la organización.
  • Mantenimiento, componiendo un sistema para la gestión fácil y sencillo al servicio de la organización.
  • Integración del cumplimiento normativo como seña de identidad de la empresa.

Desde Legalnet damos respuesta a las empresas que precisan dar respuesta a las obligaciones que son de obligado cumplimiento así como las que las empresas desean cumplir voluntariamente dentro de un marco de buenas prácticas o códigos sectoriales, ejerciendo las tareas esperadas de un compliance officer.

LA IMPORTANCIA DE CONTAR CON UNA AUDITORÍA DE PROCESOS

La auditoría de procesos puede definirse como aquel tipo de auditoría que permite evaluar los sistemas de control y verificación con el fin de que se cumpla los rendimientos y eficiencia esperados por la empresa.

Para conseguir la satisfacción del cliente es necesario que se realice un trabajo meticuloso y programado, por lo que es necesario que se analicen una serie de aspectos tales como, la evaluación de los sistemas de control, la verificación de procedimientos y normas, el desempeño operacional y los planes de objetivos y políticas.

Sin embargo, la cuestión más relevante en esta materia es el cómo ha de llevarse a cabo la auditoría de procesos.

Para ello, desde Legalnet  tenemos muy en cuenta actuar bajo la siguientes premisas:

  • Mapeo de procesos, lo que permite estudiar cada una de las circunstancias que puede envolver a la empresa, transformándolas una vez designados los procesos en flujos de tareas permitiendo, por tanto, la identificación de riesgos.
  • Es en este momento, una vez identificados los riesgos inherentes cuando ya se puede analizar los controles internos, reduciendo notablemente la posibilidad de errores y tras esto, ha de realizarse pruebas de distinta índole como pueden ser la observación, el examen físico o la validación.

Por tanto, con la auditoría de procesos podremos dar a conocer cuáles son los fallos de una empresa y cómo se pueden mejorar, adaptándose a los principios de eficiencia y competitividad en su mercado, mitigando las debilidades y amenazas estructurales de nuestra empresa en detrimento de las fortalezas y oportunidades de desarrollo de la empresa.

Desde Legalnet contamos con profesionales que llevan años ayudando a las empresas a adaptar sus sistemas de control del rendimiento, haciendo que las empresas puedan generar mejores resultados y mejorar su toma de decisiones mediante auditorías de procesos.

¿Quién está obligado a auditar su empresa?

Están legalmente obligados a someter sus cuentas a auditoría aquellas empresas o entidades en las que concurra alguna de las siguientes circunstancias:

  1. I) Que emitan valores admitidos a negociación en mercados regulados o sistemas multilaterales de negociación.
  2. II) Que emitan obligaciones en oferta pública.

III) Las entidades sujetas a supervisión pública, como son, en especial, las financieras y todas aquellas relacionadas con los mercados de valores y con el

sector asegurador.

  1. IV) Las que reciban subvenciones, ayudas o realicen obras, prestaciones, servicios, suministren bienes al Estado y demás Organismos Públicos.
  2. V) Las sociedades colectivas y comanditarias simples, cuando a la fecha de

cierre del ejercicio, todos los socios colectivos sean sociedades españolas

o extranjeras.

  1. VI) Las sociedades de capital, salvo que, durante dos ejercicios consecutivos

reúnan, a la fecha de cierre de cada uno de ellos, al menos dos de las circunstancias siguientes:

  1. Que el total de las partidas del activo no supere los dos millones ochocientos cincuenta mil euros (2.850.000 Euros)
  2. -Que el importe neto de su cifra anual de negocios no supere los cinco millones setecientos mil euros (5.700.000 Euros)
  • -Que el número medio de trabajadores empleados durante el ejercicio no sea superior a cincuenta. (50).

VII) Las demás entidades que superen los límites que reglamentariamente fije el Gobierno por Real Decreto, incluidas las sociedades mercantiles que formen parte del sector público estatal, autonómico o local.

Además de la preceptiva obligación de auditar, nuestro Ordenamiento Jurídico contempla la obligación de auditar a instancia de parte legitimada. En este supuesto, las sociedades no obligadas a someter sus cuentas a verificación por un auditor, sí podrán verse obligadas si al menos los socios que representen el 5% del capital social insten al Registrador Mercantil del domicilio social para que, con cargo a la sociedad, nombre auditor siempre y cuando, no hayan transcurrido tres meses desde la fecha de cierre del ejercicio.

 

¿Cuánto tiempo se tarda en hacer una auditoría?

El tiempo dependerá de la complejidad y volumen de operaciones, no existe una estimación genérica puesto que en el desempeño de las auditorias se debe atender a criterios y circunstancias individuales de cada sociedad.

No obstante, la regulación específica en materia de auditoria establece un criterio sobre esta cuestión, determinando que el auditor dispondrá como mínimo de un mes de plazo, a partir del momento en que le fueron entregadas las cuentas para presentar informe. En consecuencia, el auditor goza de un plazo de un mes como mínimo, para elaborar su informe. Luego, este podrá verse reducido atendiendo a las necesidades específicas de cada empresa, o dilatado en función del grado de colaboración o si se producen hechos relevantes durante el periodo de elaboración del mismo.

¿Para la confección de la auditoría van a colapsar a mi Departamento de Contabilidad?

No. Desde LEGALNET se diseña, planifica y estructura el trabajo de forma anticipada, a través de un equipo de profesionales especializado el cual implementa el uso de nuevas tecnologías, lo que permite agilizar y reducir el tiempo que un departamento de administración debe emplear para suministrar documentación para la auditoría.