Cómo contabilizar una subvención

Contabilizar una subvención consiste en, conforme a las normas de valoración internacionales (las NIIFS), realizar ciertos apuntes de manera que se refleje la imagen fiel de la empresa conforme a su estructura financiera, económica y patrimonial. Es decir, se basa en apuntar cada fase de la misma, la cual va de la concesión al pago. De esta manera, quedará reflejado en las cuentas anuales de la empresa todos aquellos aspectos afectados por ésta – especialmente los resultados y el patrimonio neto-. El primero de ellos, porque tiene que ver con el pago de impuestos, el segundo, porque es la información principal de los inversores.

Como norma general, las empresas pueden percibir una subvención para la financiación de la compra de un inmovilizado o bien para momentos de liquidez de manera puntual o alguna fase de su ciclo habitual de explotación. Ambas se contabilizan de distinta manera.

Cabe recalcar que, la subvención se contabiliza cuando se concede, con independencia del momento en el que se efectúe el pago. Es decir, el planteamiento funciona de la misma forma que una venta o compra, que con posterioridad son pagadas o cobradas y deben ser contabilizadas en ambos momentos, el del ingreso y el del cobro.

En nuestro país, el gobierno concede multitud de subvenciones a distintas empresas cada año. Entre las mismas, hay una al emprendimiento que es a fondo perdido, no obstante, debe cumplir con algunas limitaciones. Para ello, hay que estar un mínimo de plazo de dos años cotizando como autónomo y debe invertirse al menos 3.000 en activos fijos. Nos encontramos, realmente, ante una subvención de explotación, ya que es una ayuda para emprender.