Auditoría Interna: Beneficios en materia de control interno

Como consecuencia del incremento de los requerimientos de control y auditoría, un número significativo de empresas han optado por externalizar sus funciones de auditoría interna.

Esta externalización se configura como una alternativa que tiene como objetivo reducir el riesgo que existente en sobredimensionar las estructuras de gestión de las empresas, al igual que para garantizar la adecuada independencia de la función de este servicio.

Igualmente, responde a la demanda por parte de los Consejos de Administración, las Comisiones de Auditoría y el marco regulatorio al que están sometidas las sociedades, que provocan que surja la necesidad de cubrir esta función de auditoría interna, cada vez más exigente y con un componente de especialización muy específico.

Además, algunas sociedades se hallan sometidas a altos niveles de exigencia en materia de Control Interno y de Gobierno Corporativo, lo cual hace necesario que determinadas actuaciones de auditoría interna deban estar adecuadamente supervisadas y de manera responsable.

Además, la idea más tradicional de auditoría interna, centrada en la detección, ha ido orientándose hacia un enfoque más preventivo que se justifica por cambios en los entornos que rodean las compañías. Por este carácter preventivo, las empresas deben dotarse de un elevado número de recursos internos que se dediquen al cumplimiento de las actuaciones recogidas en los planes de auditoría interna y, además, deben contar con profesionales que dispongan de conocimientos técnicos adecuados para atender a los distintos ámbitos que deben ser auditados.

Por otro lado, el entorno que rodea a las empresas es cada vez más cambiante y han ido apareciendo nuevos riesgos que necesariamente deben mitigarse. En su consecuencia, las unidades de auditoría deben hacer un sobre esfuerzo en las funciones de identificación de deficiencias en el entorno de control de procesos.

La planificación de actuaciones tendentes a dar cobertura a la obtención de los objetivos de la función de auditoría debe tomar en consideración cuáles son las actividades que, por su naturaleza, son susceptibles de llevarse a cabo de manera interna y cuáles han de exteriorizarse y llevarse a cabo por terceros especializados que tengan conocimientos normativos, legales o tecnológicos.

A modo de ejemplo, podemos recopilar como tipologías de auditoría susceptibles de subcontratación las auditorías de cumplimiento normativo y de ámbito regulatorio, auditorías de continuidad de negocio, auditorías de modelos y calidad de datos, auditorías de provisiones actuariales, de cumplimiento de contratos (Compliance), entre otras.

Para la válida consecución de la externalización de los servicios de auditoría interna es fundamental, en primer lugar, llevar a cabo el análisis previo de la idoneidad de las acciones que se van a llevar a cabo por terceros ajenos a la compañía. En segundo lugar, habrán de establecerse los mecanismos oportunos y razonables para que la ejecución de los trabajos de auditoría interna sea acorde con los objetivos que pretende la organización en concreto y que, a su vez, estén determinados por los órganos de gobierno de la misma.

Las ventajas que lleva aparejada esta externalización son, entre otras, la facilitación de un alineamiento entre las necesidades que emanan de los mandatos de las Comisiones de Auditoría y su ejecución efectiva dentro de los plazos previamente señalados, la disponibilidad de perfiles cualificados y especializados para atender con la adecuada dedicación la amplitud de tipologías de trabajos que debe hacer frente la función de auditoría interna, la asignación de recursos únicamente cuando son necesarios, lo cual propicia que se optimice el coste de la función de auditoría interna,…

Como conclusión, esta tendencia permite un mayor fortalecimiento e incremento de la cobertura por parte de los equipos de auditoría interna, así como una anticipación adecuada a los riesgos que pueden afectar a la consecución de los objetivos de las distintas compañías.