¿Qué hace un auditor?

Cada vez son más las empresas que en su plantilla de trabajadores cuentan con auditores, profesionales que evalúan la contabilidad de la compañía y comprueban si la misma refleja la realidad de la situación financiera de la sociedad.

Sin embargo, no son pocos los que desconocen las labores de un auditor, y su funcionamiento dentro del entramado empresarial. Por ello, queremos aclarar que un auditor aconseja y evalúa el funcionamiento de la empresa, asesora en la posible búsqueda de inversiones, lleva a cabo la puesta a punto de sistemas contables y puede llegar a realizar un control interno de la sociedad. Asimismo, aconseja en diversos departamentos, como recursos humanos, aspectos fiscales y tributarios, inversiones comerciales…

Pero el auditor actualmente ya no solo trata en sus informes el cumplimiento de aspectos financieros, sino que también contempla aspectos medioambientales, sociales y legales, puesto que debe estar al día de todos aquellos aspectos que puedan afectar a la sociedad.

Todas las empresas, además de operar en un mercado competitivo, están expuestas a ser víctimas de posibles fraudes. Contra ello, un auditor puede asesorar eficazmente a una compañía en mecanismos de prevención para evitar tales situaciones. A mayor abundamiento, en el supuesto en el que se den determinadas situaciones, como operaciones y registros del lado de activos, transacciones ilegales o evasiones tributaria, la “auditoría forense” contribuye a determinar que sucedió y a implementar medidas para prevenirlas en un futuro.

Muchas sociedades contrataban a agentes externos para la realización de estas labores, pero con la pandemia del COVID-19 el servicio se ha ido internalizando a pasos agigantados, desde las grandes sociedades hasta las pymes han decidido invertir en auditores, pero ¿Cuál es la razón?

Estos dos últimos años de pandemia han demostrado que las circunstancias económicas de una sociedad pueden cambiar en días, y aquí es donde se han vuelto fundamentales los auditores. Los informes actualizados de auditoría han puesto de manifiesto el giro en la situación financiera de una sociedad, ello les otorgaba una relevancia y repercusión hasta entonces inaudita. Y es que, la incertidumbre provocada por la pandemia COVID-19 se ha ido traduciendo en la necesidad de que el auditor ponga especial atención y refleje en sus análisis la revisión de los flujos de efectivos futuros, y de las expectativas de producción futuras.

La importancia de los informes de auditoría ha evolucionado considerablemente puesto que otorga al CEO de la sociedad las claves sobre cómo dirigir la sociedad y lo que ocurrirá próximamente en el mercado en el que se mueve, pudiendo prever la situación futura de la compañía. Esto da lugar a que puedan tomar decisiones en concordancia con la situación particular y actual que está sufriendo la empresa, no basándose en las cuentas anuales del último año que pueden estar obsoletas.

Todo ello se refleja en la salvación de compañías que, a tiempo, han tenido informes de auditoría que respondían preguntas esenciales sobre la economía de la sociedad, y que han facilitado que los directores y CEOs pudiesen tomar decisiones a tiempo para el buen curso de la compañía.

En conclusión, la pandemia COVID- 19 ha puesto de relieve una situación que cada vez era más patente; los auditores están cobrando cada vez más relevancia para el buen funcionamiento de una sociedad, desde en pequeñas y medianas empresas, hasta en sociedades que coticen en el mercado bursátil.