La auditoría como elemento clave en las organizaciones no lucrativas

Una organización no lucrativa, también llamada “entidad sin fines lucrativos” (ESFL), es una entidad que principalmente persigue una finalidad social, altruista, humanitaria, artística o comunitaria, formando parte por tanto del entorno económico, social e incluso político de nuestro entorno. Siendo lo más frecuente que su una forma jurídica se organice come una asociación, aunque también las hay que operan como fundación, mutualidad, o cooperativa.

Es un sector que ha crecido mucho en los últimos años. La profusión de estas organizaciones, ha sido provocada principalmente por la crisis del llamado Estado del Bienestar. La globalización del mercado y la disminución del papel gubernamental, tienen como consecuencia, que las personas se vean impulsadas a organizarse en comunidades y organizaciones que defiendan intereses comunes para asegurar su propio futuro. Es decir, las personas crean organizaciones para poder cubrir las necesidades que no están garantizadas por el mercado ni por el sector público.

Las ESFL presentan unas características propias que les distinguen de las organizaciones con fines lucrativos, o empresas; siendo la principal diferencia que el excedente económico de la actividad de este tipo de instituciones, si lo hay, se reinvierte en su totalidad en obra social o en el desarrollo de la propia institución, destinando por tanto sus beneficios al cumplimiento de sus fines.

Por ello, los objetivos de las organizaciones sin ánimo de lucro no giran en torno al concepto de resultado, precisamente por la ausencia de ánimo de lucro, dado que los que aportan recursos a estas organizaciones no esperan recibir a cambio dividendos o intereses.

Para el ejercicio de sus actividades, deben contar con recursos voluntarios, que principalmente proviene de las aportaciones de los socios. Por lo general se financian gracias a ayudas y donaciones derivada de personas físicas, empresas, e instituciones, y en algunos casos también se reciben ayudas estatales o autonómicas en forma de subvenciones.

Debido al importante papel que protagonizan las organizaciones sin fines de lucro en el entorno social, creando los lazos de solidaridad social, la rendición de cuentas no es sólo una cuestión económica, sino que adquiere especial relevancia para aportar transparencia y credibilidad de su gestión y del uso que hacen de los recursos recibidos, ya sean por las aportaciones privadas como por las subvenciones gubernamentales.

También ha de tenerse en cuenta la imagen que de estas entidades tiene el público, pues este tipo de organizaciones, precisamente por el impacto social que provocan sus actividades, son organizaciones más abiertas al entorno.

Muchas son las campañas conocidas por algunas ONG, con el objetivo de captar fondos, y sin embargo, de igual forma suelen existir dudas sobre la aplicación y el destino que hacen de los recursos de muchas personas.

Aun siendo su finalidad una causa social de lo más justificada que nadie se atrevería a poner en duda, la financiación de estas organizaciones puede verse amenazada si no tiene la suficiente credibilidad ante la opinión pública.

En este sentido, las necesidades de los usuarios de la información financiera de las ESFL son en ocasiones, de mayor relevancia que las de otra forma de organización o empresa, puesto que la información financiera y contable se convierte en el medio que garantiza que sus aportaciones a la organización, serán destinados a los fines de la misma y no serán utilizados con fines fraudulentos.

La información financiera engloba varios aspectos, no sólo el contable, en la memoria de las cuentas anuales se informa de: las actividades realizadas por la organización, los medios y recursos con los que cuenta, la viabilidad de la entidad y la capacidad de continuar prestando servicios en el futuro, la situación económico-financiera, la asignación de los recursos recibidos para desarrollar los distintos planes y proyectos, el grado de cumplimiento de los presupuestos y programas de actuación, y los resultados obtenidos de las actividades.

En este sentido, la auditoría financiera se convierte en el medio que aporta transparencia y credibilidad, garantizando que la información financiera elaborada por la propia organización, se ajusta a la imagen fiel.

La obligatoriedad de realizar una auditoría viene establecida por el cumplimiento de dos de los tres límites siguientes durante dos ejercicios consecutivos:

  • El total de las partidas del activo supera los 2.400.000 euros
  • El importe neto de su volumen anual de ingresos supere los 2.400.000 euros
  • Número medio de trabajadores sea superior a 50.

Además, deberán realizar una auditoría todas aquellas entidades que, independientemente de su naturaleza jurídica y siempre que tengan el deber de formular cuentas anuales, hayan recibido subvenciones o ayudas con cargo a los presupuestos de las Administraciones Públicas o a fondos de la Unión Europea, teniendo estos un importe total acumulado que supere los 600.000 euros.

Sin embargo, son muchas ESLF las que, sin estar obligadas a auditarse, solicitan una auditoría voluntaria de sus cuentas, con el objetivo de obtener transparencia y credibilidad. De esta manera, ofrecen un marco seguro para garantizar su capacidad de obtener recursos y que tengan el apoyo social que necesitan para seguir prestando sus servicios en el futuro.

Estas organizaciones, deben su existencia al apoyo del público y a la sociedad en general, y es vital importancia aportar confianza, dando explicaciones de la aplicación de los recursos que reciben. Por ello, la transparencia de la información financiera, y la garantía que aporta una auditoría de cuentas, es un elemento clave en el ámbito de las organizaciones no lucrativas.