Auditoría de Fundaciones

Las Fundaciones son organizaciones constituidas sin ánimo de lucro y cuyo patrimonio está destinado a fines de interés general. Estas organizaciones adquieren personalidad jurídica una vez se inscriben en el Registro de Fundaciones.

Estas organizaciones deben llevar una contabilidad de sus operaciones ordenada y adecuada a su actividad. Esta contabilidad permite hacer un seguimiento cronológico de las operaciones que realiza la fundación. Al igual que el resto de entidades, la contabilidad deberá mostrar la imagen fiel del patrimonio, de la situación financiera y de los resultados de la organización. La Ley 50/2002, de 26 de diciembre establece la obligación de que las fundaciones elaboren un Libro Diario y un Libro de Inventarios y Cuentas Anuales (integradas por el balance, la cuenta de resultados y la memoria).

Las Cuentas Anuales deben elaborarse cumpliendo el Plan General de Contabilidad según artículo 5 del Real Decreto 1491/2011. A fin de hacer más fácil esta tarea, el Real Decreto 1491/2011 ha desarrollado normas de adaptación del Plan General de Contabilidad a las entidades sin fines lucrativos. Además, el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas, mediante Resolución de 26 de marzo de 2013, aprobó el Plan de Contabilidad de pequeñas y medianas entidades sin fines lucrativos.

Las Cuentas Anuales de las Fundaciones de ámbito estatal son formuladas por su presidente, aprobadas por el Patronato en el plazo de seis meses desde el cierre del ejercicio y presentadas al Protectorado junto con el informe de auditoría si estuviese obligada.

Según la Ley 50/2002, las fundaciones, aunque no tengan ánimo de lucro, están obligadas a auditar sus cuentas anuales siempre que, a fecha de cierre del ejercicio, se cumplan al menos dos de las siguientes circunstancias:

  • Que el total de las partidas del activo supere 2.400.000 euros.
  • Que el importe neto de su volumen anual de ingresos por la actividad propia más, en su caso, el de la cifra de negocios de su actividad mercantil sea superior a 2.400.000 euros.
  • Que el número medio de trabajadores empleados durante el ejercicio sea superior a 50.

Es crucial que cada fundación lleve una contabilidad que refleje fielmente su patrimonio y cuenta de resultados. El informe de auditoría elaborado, ya sea de forma voluntaria o por obligación legal, será sello de garantía de la veracidad y corrección de sus Cuentas Anuales.