Pérdidas empresariales: soluciones para restablecer el equilibrio patrimonial

La gestión de una empresa es una actividad compleja en la que se deben tener en cuenta multitud de aspectos para lograr que un negocio sea lo más productivo posible y que no se cometan errores que puedan suponer costes adicionales o ineficiencias que generen contratiempos no deseados. Entre ellos, uno de los más importantes es la llevanza de la contabilidad con la que se refleja el estado de las cuentas del negocio y se puede establecer la viabilidad del mismo. Al final de cada ejercicio contable, todas las empresas deben realizar el cierre y cuadrar su Balance de Situación. Para ello, lo primero que deben hacer es hallar el resultado de la cuenta de pérdidas y ganancias, el cual será el resultado del ejercicio, lo cual se llevará al patrimonio neto.
El balance de situación de cualquier empresa se compone de activo, pasivo y patrimonio neto. A su vez, este último está compuesto por los fondos propios, ajustes por cambio de valor y las subvenciones, donaciones y legados. Por su parte, en los fondos propios es donde se sitúan las reservas disponibles y las que no lo están de la empresa y los resultados del ejercicio, negativos o positivos, sin distribuir, dependiendo del caso, lo cual es lo que se procede a analizar en este artículo.
Según la Ley de Sociedades de Capital, en las Sociedades Anónimas, la reducción del capital tendrá carácter obligatorio cuando las pérdidas hayan disminuido el patrimonio neto por debajo de las dos terceras partes de la cifra del capital social y, cuando hubiese transcurrido un ejercicio social sin haberse recuperado el patrimonio neto. Además, en el caso de que el patrimonio neto haya disminuido por debajo del 50% del capital social se considerará causa de disolución de la sociedad salvo que se revierta dicha situación. Es importante tener en cuenta que el valor del patrimonio neto, en este caso, no es el que aparece en el balance, sino que se le debe efectuar una serie de ajustes.
Estos consisten en añadirle al patrimonio neto, según el balance de situación, los siguientes importes: el importe de los desembolsos de capital pendientes de exigir, el importe del nominal y de las primas de emisión o asunción del capital social suscrito que esté registrado contablemente como pasivo y el importe de los préstamos participativos que se presentan en el pasivo del balance por cumplir la definición de pasivo financiero, minorándolo, por último, en el importe de los ajustes por cambios de valor originados en operaciones de cobertura de flujos de efectivo pendientes de imputar a la cuenta de pérdidas y ganancias.
Por supuesto, siempre ha habido empresas que han generado pérdidas durante un periodo de tiempo, pero con la aparición de la pandemia de la covid 19, esta circunstancia se ha hecho bastante habitual y existen multitud de empresas que tuvieron pérdidas patrimoniales. Esto ha hecho que su patrimonio neto se haya reducido y se encuentren en la situación descrita en el párrafo anterior.
Para restablecer ese equilibrio patrimonial, se pueden utilizar diversos métodos, uno o varios de ellos de forma conjunta:

  1. Reducción de capital: se realizará, como mínimo en la cuantía necesaria para que el patrimonio neto sea dos tercios del capital social
  2. Aumento de capital para compensación de pérdidas.
  3. Aportaciones de los socios al patrimonio neto.
  4. Préstamos participativos.
  5. Operación acordeón: se trata de una operación que consiste en una reducción y ampliación de capital simultáneas con el fin de sanear económicamente la sociedad.

Cuando los administradores conozcan dicha situación deberán convocar junta general en el plazo de los 2 meses siguientes. Además, cualquier socio podrá solicitar la convocatoria de la junta cuando concurra causa de disolución. En el caso de que no se realicen ninguna de las actuaciones detalladas anteriormente, los administradores responderán solidariamente de las deudas sociales salvo que se proceda a la disolución de la sociedad.
Por todo ello, como se puede observar, es muy importante conocer toda la normativa contable y fiscal para ejecutar la distribución de resultados para que no se causen los perjuicios antes enumerados y tener siempre el patrimonio neto debidamente equilibrado.